¿Somos el pueblo de dios?
La necesidad de ser el pueblo elegido...
Pagano
4/5/20256 min read
Judíos, Musulmanes, Cristianos... Uno de los pilares fundamentales de estas religiones es entenderse a sí mismas como el pueblo elegido de dios.
Para el Judaísmo y el Islam la reclamación de ser el pueblo elegido por dios esta escrita en sus libros sagrados. Aunque ambas religiones tienen diferentes libros sagrados, en ambos casos su historia se construyó en base a la misma mitología. Para ellos la creación misma es una manifestación de la gloria de dios encaminada a enaltecerlos. Sin embargo, la cristiandad se basa en la existencia de Cristo y por lo tanto, no tiene como base una creación divina, motivo por el cual, se ven en la necesidad de convertirse en el pueblo elegido de dios por añadidura al pueblo de Israel.
¿Cuál sería la explicación de estas tres religiones de asumirse como el pueblo elegido? La respuesta quizá no sea sencilla pero una explicación que podría resumirla es que, al identificarse como pueblo elegido por dios, se justifica su existencia como grupo y se les da una autoridad divina para mandar sobre otros. Esta narrativa es algo que se comparte en todas las etapas de la historia de la humanidad, ya sea en religiones o en civilizaciones. Los emperadores de china eran dios en la tierra, los reyes de Europa eran colocados por dios, los gobernantes de América tenian el derecho divino de elegir quien debía vivir.
Ser el pueblo elegido por dios es para los Judíos y para los Musulmanes absolutamente evidente e incuestionable puesto que está escrito por revelación divina en sus libros sagrado. Su mitología les da un sentido de identidad en la cual los relatos justifican su existencia como pueblo y su derecho divino a establecerse en un territorio; Por otro lado, para el cristianismo, esto no ocurre así, pues a diferencia de las otras dos religiones, el cristianismo no surge a partir de una creación divina sino de una persona, el Cristo. Entonces, mientras que Judíos y Musulmanes tienen un relato donde existen desde el inicio del tiempo siendo el pueblo elegido de dios, Los cristianos se asumen como parte del pueblo de Israel y por lo tanto parte del pueblo elegido de dios.
Esto es, de facto, una paradoja excluyente puesto que para los Judíos, un cristiano no forma parte de su pueblo ni de su cultura, mucho menos de su sangre ni linaje. El resultado de esta adopción ha tenido resultados realmente contradictorios. Por un lado, bajo la capa de la cristiandad, se han asesinado a cientos de miles de judíos, cifra que sube a millones si se considera el holocausto de la guerra mundial (que a pesar de no haber sido directamente de matiz religioso, no se puede separar del antisemitismo de raíces cristianas europeas); mientras que, por otro lado, se pregona con orgullo ser parte del pueblo de Israel como elegido por dios. De igual manera se puede decir "hurra" por Israel como enfurecerse con los Judíos por haber matado a su salvador. Además de estas contradicciones, hay que empatar una visión de un dios que "castiga" la desobediencia de su pueblo elegido con la otra visión de que dios es una fuente pura e inagotable de amor que perdona todos nuestros pecados solo por creer en él. Y quizá aun más difícil es asimilar a un dios que específicamente promete prosperidad solo al pueblo hebreo, a quienes les ordena incluso aniquilar por completo a sus enemigos con la versión del mismo dios que promulga un camino de paz para toda los seres vivos.
Entonces, ¿por qué la imperiosa necesidad del cristianismo de ser parte de un pueblo al cual no le interesas? Pareciera tan absurdo como si de pronto un afroamericano quisiera ser parte del Ku Kux Klan. La respuesta tiene una belleza sutil y simple que radica en conseguir una narrativa que brinde un sentido de pertenencia. Esto es porque mientras los Judíos tienen una mitología que justifica su existencia, desarrollo cultural, haber invadido tierras y tener episodios bélicos; el cristianismo no tiene un conjunto de historias que le unan como un pueblo; por tal motivo, la salida lógica es adoptar la religión que practicaba la persona que consideran el fundador de su fe. Con esta premisa, es decir, con la figura de Jesús como el Mesías, todo comienza a amalgamar de forma casi natural, pues es fácil empatar las múltiples profecías de la religión de los Judíos referentes a un Mesías con la creencia de los cristianos de que el cristo está en la persona de Jesús, el ungido de dios, el salvador. Pero es evidente que una persona no es suficiente para justificar una nueva nación y mucho menos si esta tiene el deseo de ser la única y verdadera; por tal motivo, los cristianos se ven prácticamente obligados a adoptar la mitología hebrea y asumirse como parte de la identidad del pueblo de Israel.
¿Cómo entonces se logra conjugar estas visiones tan diferentes? Quizá Saulo de tarso, conocido como el apóstol Pablo, haya sido el más grande vendedor de la historia (suponiendo que haya sido él quien escribiera las epístolas). Pablo logró ofrecer la salvación de un mesías, perteneciente al pueblo hebreo, al grupo dominante de la región que era Roma y además lo hizo usando el idioma Griego. Este negocio tuvo la gran visión de incluir "el paquete completo" que va desde el pecado original, la absolución de toda la humanidad a través del sacrificio del hijo de dios y finalmente ofreciendo la vida eterna.
Entonces, es precisamente a través del pecado original del pueblo hebreos y el perdón de gracia extendido por el Cristo que se da la asimilación "unilateral" del cristianismo con el pueblo elegido de dios. Es una magistral obra narrativa que ahora sí une la cristiandad con la mitología hebrea pues, por un lado, cada uno de nosotros llevamos la carga y la culpa de un pecado original cometido por la desobediencia de Adán-Eva pero que fue perdonada por dios mismo dando a su único hijo, el cristo, quien se ofreció a si mismo en sacrificio para pagar por todos los pecados de la humanidad. En otras palabras el Mesías del pueblo de Israel, que es el pueblo elegido de dios, se sacrificó para salvar y dar vida eterna a los pueblos no hebreos.
Esta relación le permite al cristianismo tener la justificación de ser el pueblo elegido de dios, permitiéndole elegir lo mejor de la narrativa de dos creencias casi antagónicas. Por ejemplo, tomar todas las bendiciones y promesas de dios pero descartar los castigos del pueblo hebreo, tener un nuevo pacto con dios pero usar algunas leyes hebreas para mantener orden, disciplina y riqueza para las iglesias, hablar del inmenso amor de dios, que perdonó todos nuestros pecados, pero mantener la culpa del pecado original y finalmente tener un juicio final donde habrá absolución y un nuevo mundo para ellos.
Es por este motivo que es indispensable y vital para el cristianismo mantener una doctrina de adoración al pueblo de Israel. Al exaltar al pueblo elegido de dios logran darle una identidad definida e histórica a sus creyentes. El resultado es que el cristianismo se engrandece cada que manifiesta su adoración al pueblo de Israel.
Es imposible negar la influencia de estas tres religiones en el desarrollo de la humaniadad y ya que ahora tenemos a Judíos, Musulmanes y Cristianos declarando ser cada uno de ellos el pueblo elegido de dios, cada uno con sus reglas y sus discursos pero que comparten un dios, la discusión de quién tiene la razón se la dejo a los líderes religiosos que podrán seguir discutiendo por los siglos de los siglos, amén.
Finalmente y dejando atrás las tres grandes religiones monoteístas, es importante señalar es que si dios existe, entonces dios es todo y si dios es todo, su creación también lo es; por este motivo no hay cabida a un pueblo elegido ya que dios es parte de toda la creación.
Si existe un elegido de dios, ese eres Tú... eres el elegido de dios...
Notas del blog.
Un pueblo elegido de dios es una idea, no una realidad histórica.
En ningún momento debe entenderse la palabra mitología como un peyorativo a las creencias religiosas pues se debe interpretar como un conjunto de textos sagrados que tienen la intención de ofrecer una explicación al misterio incognoscible que es dios.
