Una publicación

Descripción de la publicación.

4/3/20254 min read

¿Alguna vez te has preguntado porqué celebramos la semana santa el fin de semana que tiene el domingo posterior a la luna llena que sigue al equinoccio de primavera?

Esta hermosa tradición llena de simbolismos espirituales tiene su antecedente hace miles de años cuando el humano (mucho más observador entonces) relacionó los movimientos del sol y la luna con la renovación de tierra y su capacidad de regresar a la vida. En este momento el humano descubrió (en el hemisferio norte) que la luna, el sol y la tierra tienen un ciclo y que juntos tienen una danza sublime y grácil.

Demos un viaje por los ciclos de la naturaleza y su relación con lo sagrado.

Entre el 21 y 25 de diciembre ocurre el día más corto del año para dar paso al momento en que el Sol comienza nuevamente a vencer la oscuridad. Esto representa que cuando parece que la oscuridad ha vencido y no hay esperanza, el sol renace en toda su gloria derrotando a la oscuridad y volviendo a ser cada día un poco más poderoso y presente. Este momento da paso a la muerte aparente que en realidad es un ciclo transformación, pues lo que murió y cayó al suelo en realidad se está transformando en nutrientes para que la Tierra pueda dar nuevamente vida.

Posteriormente llega el equinoccio de primavera el 21 de marzo. En esta fecha y por un momento, el día y la noche tienen la misma duración y vivimos un equilibrio que da paso al volver de la vida, todo reverdece, los animales están listos para multiplicarse y la tierra vuelve a estar llena de vida. Es en este periodo donde podemos sembrar pero no al inicio de primavera ya que aún no es fecha adecuada para hacerlo; debemos esperar un poquito más a que el sol caliente la tierra y la nutra con sus bendiciones para después comenzar a sembrar. El momento adecuado está marcado después de la luna llena que le sigue al equinoccio. (quizá ahora comiences a ver la relación de fechas).

El paso que sigue es el solsticio de verano donde el sol ha llegado a su punto máximo de poder y comenzará a decaer poco a poco, es en esta fecha donde recogemos todas los frutos que sembramos y que nos ha dado la tierra.

Finalmente llegamos al equinoccio de otoño, nuevamente con un equilibrio entre el día y la noche pero a partir del cual la noche y la oscuridad irá ganando terreno y donde todo comenzará a morir dando paso nuevamente al periodo de muerte.

Podemos hablar ahora de los sucesos intermedios entre los eventos astronómicos en los que el humano comenzó a rendir culto y festejo.

Después del equinoccio de otoño, se realizan fiestas relacionadas a las últimas cosechas. En nuestra vida también representa que la Tierra ha dejado de producir vida y que todo iniciará a morir. No es de extrañar entonces que festividades como el día de muertos, el Samhain, el día de todos santos se celebren en las mismas fechas y que este evento esté estrechamente relacionado a la creencia que el limite entre el mundo de los vivos y de los muertos se acerque tanto que puedan haber portales entre ellos. Por otro lado (antes de que el mundo perdiera la cordura por la industria), ya que no habría nada que hacer, estas festividades marcaban el inicio del periodo de guardar, tanto literalmente como espiritualmente.

Ya en Febrero, entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera, se festejaba fiestas como las lupercalias donde la gente empezaba a promover la fertilidad (quizá por eso tantos nacimientos en septiembre 😊)

Después tenemos la Pascua, el Pesaj hebreo y la semana santa cristiana. El Pesaj (el paso) representa la salida de la esclavitud a la libertad del pueblo Hebreo que se festeja en estas fechas por también estar relacionados en salir de la oscuridad a dar el paso a la luz.

Es importante señalar que Jesus fue a Jerusalén a festejar la pascua, y que es en esta fecha cuando muere y resucita. Pues Jesus siendo hombre muere, es enterrado, desciende a las profundidades, derrota a Hades y resucita glorioso como el Cristo.

Aquí es importante señalar la diferencia de la palabra revivir y resucitar. Pues mientras la primera indica volver a la vida, también está condicionada a terminar y por lo tanto morir; mientras que RESUCITAR, del latín resucitare y del griego égersis, indican volver a suceder como algo nuevo.

Así, mientras Lazaro revive solo por que Jesús le devuelve la vida, El Cristo resucito como algo nuevo, glorioso y que trascendió la muerte y no la volverá a experimentar.

De la misma manera la semilla, es enterrada, muere como semilla, se transforma y resucita como algo totalmente nuevo.

Pero esta transformación solo puede ocurrir en las profundidades de la tierra pues es la única que puede recibir, transformar, nutrir y devolver en vida algo. La semilla es potencial, la tierra transforma y da vida, justo como Jesus fue el maestro, descendió a las profundidades y emergió como el Cristo.

Es por ese mismo motivo que la tierra y lo femenino están igualmente relacionados pues un hombre le da su semilla que muere, se transforma, se nutre dentro de la mujer y nace como algo totalmente diferente.

En nuestra vida espiritual necesitamos justo morir, descender a nuestras profundidades (miedos, odios, etc) transformarnos y resurgir y volver a suceder como algo nuevo; en otras palabras en ser como Cristo, que es nuestro potencial.

No me queda más que desearte seguir el camino de luz al que estás destinado y resucites como el ser glorioso que estás destinado a convertirte.